El siglo XXI, nos proporciona un panorama lleno de innumerables creadores
en el sur de América, zona que abriga a María Fabiana Zapata Gonnella, quien desarrolló
competencias profesionales en la investigación artística dentro y fuera de este
continente, del otro lado del atlántico y, con la participación activa en el
sistema de arte, con no menos de 10 años de oficios e invasiones.
Ella propone desde su particular mirada un acercamiento o encuentro con
la plástica y sus elementos, más allá de la subjetividad romántica, es el
enfrentamiento con la razón y la reflexión que produce la contemplación de
objetos efímeramente descontextualizados. Es una relación que interactúa entre creativo
- objeto – espacio, proponiendo nuevos vínculos conectores con la realidad y
quien la contempla.
Los materiales plásticos y otros, apartados de lo urbano, de su fin
originario, son aportados al mundo de la creadora. Por su temprana interacción
con la filatelia y el acaparamiento, destacan sus atributos como la catalogación,
con un discurso personal. Esta práctica se hace exploración en arte, cuando
encontramos semejanzas de ese Merzbau
de Schwistters y sus objetos. Apoderándose, estos de espacios íntimos, nuevamente
salen a la luz y se instalan, resignifican y se apropian de las cualidades de
espacios y entes.
La creativa visual de oficio, María Fabiana, descompone y fragmenta la
realidad visual de su contexto, pero plantea unifica, entrama, relaciona, reúne
y agrupa objetos y espacios, influenciada por personajes ilustres del arte
contemporáneo femenino como Isabel Cisneros, ceramista o Gego. Con sus estructuras que organizan y dan movimiento
al espacio, a la vez que lo rasgan con el vacío que nace entre ellas. (Zenteno
D. 2012)
Con sus collages entornos, derivados de la conexión subjetiva a las
corrientes del constructivismo, alejadas en el tiempo encuentran en Fabiana un
medio de inserción con la actualidad venezolana, gracias a la transdisciplinariedad
de este mundo aun posmoderno. Es una visión Vintage
del sistema de consumo, de ese proceso consumista de mediados del siglo pasado,
se retrotrae y se instala como lenguaje personal y propio.
Lo inteligible, la didáctica y lo lúdico son medios y procesos de
creación que estimulan los sentidos de los participantes en la experiencia plástica,
quienes construyen su mundo atemporal e intangible, partiendo de la propuesta
creativa de María Fabiana.
Adentrándose a la construcción de procesos conceptuales el color, es el elemento
plástico esencial, eje, guía, vivencia y experiencia de la exposición que invade
las paredes internas del Museo de Yaracuy, Carmelo Fernández. Es la
experimentación del plástico, del objeto tangible que genera un efímero
coexistir entre individuo y cosa.
Es una intervención urbana como acción, una apropiación del espacio
público de arte, una redimensión del mismo. Se ensaya con los colores, los
primarios, los secundarios y los acromáticos juntos al charol, el pvc, las
mangueras, es una oda al plástico y su re contextualización. Es un poema
cercano a los linderos de la concientización ecológica y de reciclaje vigente
en estos inicios de la segunda década del siglo actual.
La experiencia estética primera del concurrente, nace de la
contemplación de objetos y colores, su reflexión es a posteriori. Los objetos se amoldan, forman y deforman el espacio,
son volúmenes cromáticos con una plasticidad que despierta la retina, activa
esta membrana del espectador, llena de color, invade de luz con su
reflejo.
Se hace juego y creación a la vez, se hace interacción visual y textura que magnifica los sentidos. El cuerpo, elemento sensorial recorre, transita, reconoce, activa y desactiva su experiencia con el contexto proyectado por la creatividad visual del centroccidente venezolano, es simplemente un hecho netamente plástico que construye desde el objeto.
Se hace juego y creación a la vez, se hace interacción visual y textura que magnifica los sentidos. El cuerpo, elemento sensorial recorre, transita, reconoce, activa y desactiva su experiencia con el contexto proyectado por la creatividad visual del centroccidente venezolano, es simplemente un hecho netamente plástico que construye desde el objeto.